Seat Mii Electric y Skoda Citigo e iV: Probamos los modelos eléctricos urbanos

Hoy vamos a probar los primeros coches eléctricos (no cuadriciclos) que se lanzan al mercado a un precio inferior a los 20.000 euros, coches que, para quién pueda acogerse a las ayudas del nuevo plan Moves (en este vídeo te explicamos en qué consiste el Plan así como el plan general de renovación de parque) pueden salirle por menos de 15.000 euros. Se trata del Seat Mii Electric y del Skoda Citigo-e iV, dos coches que, en realidad, son el mismo coche.

Se trata de coches 100% urbanos que miden apenas 3,50 metros de largo (el Skoda un poco más porque tiene unos parachoques más prominentes) por 1,64 de ancho y 1,48 de alto y que tienen una distancia entre ejes de 2,42 metros. Pese a que cuando solo existían como modelos de gasolina estaban homologados para cinco plazas, ahora que solo pueden adquirirse como eléctricos, ven su capacidad limitada a cuatro ocupantes, dos delante y dos detrás.

El salpicadero es común a ambos y es el mismo que ya usaban los modelos de gasolina. El móvil debe emplearse como navegador y solo cambia el logo y la banda decorativa blanca.

Ambos disponen únicamente de dos cinturones y dos reposacabezas traseros pero el espacio disponible es notable, con una distancia entre filas correcta y una altura interior más que satisfactoria. Son coches aptos para cuatro adultos con un espacio razonable y un confort aceptable, sobre todo para moverse en ciudad, que es su medio natural. 

250 litros de maletero es una capacidad correcta en un coche de 3,5 metros de largo. Los asientos se abaten por partes asimétricas, recuerdo de cuando estos coches eran de 5 plazas.

Por lo que respecta al maletero, la capacidad es idéntica en ambos, con 250 litros que se convierten en 923 si se abate el respaldo trasero partido en dos partes asimétricas (herencia de cuando eran modelos de 5 plazas). Ambos tienen la posibilidad de montar un doble fondo, con un piso robusto que puede situarse a dos alturas diferentes.

Estos dos modelos y su hermano gemelo, el Volkswagen e-Up!, que es un poco más caro, son coches pensados para un uso en ciudad que es precisamente donde se concentran los problemas de contaminación que este tipo de coches ayudan a mitigar y donde, por sus características técnicas, los coches eléctricos resultan más eficientes y, por lo tanto, más aconsejables.

Una fórmula para rebajar el precio

El Grupo Volkswagen ha partido de modelos ya existentes y los ha electrificado. De este modo se ha ahorrado los costes de desarrollo, algo que repercute positivamente en el precio de venta.

El Grupo Volkswagen es el primero que consigue ofrecer coches eléctricos a este precio y para ello ha recurrido a una fórmula que, aunque no sea la ideal si, al menos, ha permitido esa rebaja de precios. El Grupo ha partido de coches ya existentes, ha mantenido la plataforma y la carrocería y, aprovechando que el chasis ya admitía la electrificación como consecuencia de la existencia del primer e-Up de hace unos años (prueba de este coche en este enlace), ha lanzado una gama de modelos electrificados con una nueva batería

El motor eléctrico, el mismo para ambos, está situado en la parte delantera y anuncia 83 CV. Las baterías de 36,8 kwh de capacidad alcanzan la autonomía eléctrica anunciada y homologada en ciclo WLTP de 260 kilómetros. A modo de apunte, el Volkswagen e-Up! de 2015, tenía el mismo motor pero con una autonomía de 133 km, la mitad que estos siendo, además, 100 kilos más ligero. Eso nos da una idea de la evolución de la tecnología de las baterías y nos abre la perspectiva de por donde irán los tiros en los próximos años.

Vehículos 100% urbanos, estos coches se desenvuelven como pez en el agua en ciudad gracias a su agilidad, su pequeño tamaño y su elevada autonomía.

Estos coches, en ciudad, están en su salsa. Son coches pequeños, que se mueven bien entre carriles, giran en muy poco espacio y se aparcan en cualquier hueco. Además, pueden transportar a cuatro personas y tienen un motor lo bastante potente como para moverse con agilidad. Basta decir que la aceleración de 0 a 50 km/h que, recordemos que es la velocidad máxima permitida, se consigue en 3,9 segundos.

Los coches eléctricos no hacen ruido, aceleran de manera notable y resultan muy agradables de conducir al no tener marchas, de manera que en ciudad son muy cómodos. El consumo en el entorno urbano es siempre más bajo que en carretera ya que se acelera menos y se mantiene menos tiempo el acelerador pisado, al contrario de lo que sucede con los coches térmicos. Otra de las ventajas de estos coches es que casi no gastan pastilla de freno.

Si accionamos la palanca de un cambio que no existe (el cambio, la palanca sí), hacia la derecha o hacia la izquierda, modificamos la capacidad de retención del coche que tiene cuatro niveles diferentes. Con la palanca nos movemos entre tres de ellos. Esto nos permite conducir con un único pedal y frenando en base a incrementar la deceleración. Esto es muy útil en ciudad para conservar los frenos y para adaptar la velocidad a la del tráfico, pero hubiera estado muy bien que Seat y Skoda, como hacen otras marcas, hubieran puesto unas levas para cambiar entre los diferentes modos y no tener que recurrir a la palanca heredada de las versiones térmicas.

La carrocería de cinco puertas les convierte en coches prácticos en un uso urbano. aunque hay que recordar que están homologados solo para cuatro plazas.

El cuarto modo de retención, aquel en el que el coche más frena al levantar el pie, y, por lo tanto, más energía recupera, es el llamado modo B y éste debemos ponerlo moviendo la palanca hacia atrás. En este caso, la desaceleración es tan notable que, cuando levantamos el pie, el coche enciende las luces de freno.

Lo cierto es que estos coches son ideales para aquellas personas que tengan un enchufe en casa y se muevan siempre por ciudad. No son modelos a la última en tecnología. Por ejemplo, no tienen una pantalla central para el navegador, de manera que nos ofrecen un soporte para el móvil, gratis en el Seat y que cuesta 20 euros en el Skoda, para aprovechar las aplicaciones de navegación del teléfono. 

Lo que sí tienen ambos son elementos interesantes como, por ejemplo, climatizador automático, faros y limpias automáticos, asientos calefactables (de serie en el Seat y opcionales en el Skoda) o ayuda al estacionamiento trasera. Sin cámara de marcha atrás, eso sí. En definitiva, coches ideales para el entorno urbano.

Más de 320 kilómetros constatados en ciudad

La recarga se efectúa en el mismo sitio donde antes se cargaba la gasolina. En casa, bastan unas 11 horas para cargarlos desde cero pero admiten recargas rápidas de hasta 40 kw.

Y con una autonomía sorprendente. Para calcular la autonomía urbana nos pasamos dos días casi enteros circulando exclusivamente en ciudad, con el aire puesto el segundo día (el primero no fue necesario), con la radio puesta y dejándonos llevar por el tráfico, siempre en modo normal y con la posición B del cambio. Salimos con una autonomía teórica de 229 km (el coche la calcula en función del uso de los días precedentes) pero después de los primeros 54, la autonomía, en lugar de bajar, había subido a 251 kilómetros, de manera que pintaba que el Seat Mii Electric, con el que hicimos la prueba urbana, superaría los 300 en ciudad. 

Durante la prueba no nos limitamos a callejear sino que dimos varias vueltas completas a las Rondas de Barcelona donde se circula a 80 km/h. Al final del primer día, 138,6 kilómetros cubiertos y 163 disponibles y, en el segundo, el coche entró en reserva con 41 kilómetros disponibles y se puso, automáticamente en el modo eco plus. Cuando quedaban 20 kilómetros de autonomía, limitó la potencia, anunciándolo con una tortuguita en la instrumentación. 

Resultado final de la prueba en ciudad. 317,5 kilómetros cubiertos y un remanente de otros 9 hasta agotar la batería. Estos coches superan los 320 Km en ciudad.

Resultado final: de vuelta a casa llegamos con 9 kilómetros de autonomía y con… 317,5 hechos. Estos eléctricos, en un uso 100% urbano, pueden superar los 320 km. lo que supone un consumo medio de apenas 11,5 kwh. Realmente espectacular. Y cuando lo pusimos a cargar anunció que en 10 horas y media volvería a estar al 100%.

Estos coches se recargan en casa en cuatro horas con un wallbox de 7,2 kwh y admiten una recarga de hasta 40 kw de potencia, lo que les permitiría, en tomas públicas, recargarse en una hora. En casa, con una toma Schuco normal, tardan esas 10 horas y media siempre, teniendo en cuenta, que hayamos llegado completamente secos.

¿Y qué pasa con la autonomía en carretera?

En autopista ofrecen un confort medio, bien de suspensión pero sin la insonorización adecuada. Y consumen mucho más que en ciudad.

Con la prueba en carretera nos interesaba averiguar dos cosas. La primera cómo afectaba la conducción en vías rápidas, que son aquellas en las que los eléctricos más gastan y menos cómodos se encuentran, a la autonomía real y la segunda, de qué manera influían, en el comportamiento dinámico de estos coches, que recordábamos francamente bueno en sus versiones de gasolina, los 300 kilos que las baterías añaden al peso total del conjunto, que se va hasta 1.235 kilos.

Antes que nada hay que explicar que existen tres modos de conducción, que pueden usarse también en ciudad, pero que tienen más sentido en carretera. Son el modo normal, el Eco y el Eco + que se activan mediante un pulsador en la consola. La finalidad de los dos modos Eco es ahorrar energía. El primero rebaja el uso del aire acondicionado y el segundo, además, limita la potencia disponible.

En un viaje de 186 kilómetros, con un 60% en autopista y un 40% en carretera en el que salimos con la batería a tope marcando 286 kilómetros de autonomía en el Skoda (recordemos que la calcula en función de los kilómetros precedentes) y en el que viajamos dos personas con dos maletas, el aire y la radio puestas, se alcanzó el destino con un remanente de 54 kilómetros lo que significa que en este tipo de trayectos, estos eléctricos estarán sobre los 240 KM, unos 20 menos que los homologados por ambas marcas.

Si vamos a usarlos habitualmente en vías interurbanas, debemos tener en cuenta que la autonomía estará en unos 240 kilómetros si las condiciones son favorables.

En carretera son coches que conservan el buen andar que ya tenían cuando era de gasolina. No son grandes rodadores porque tienen un tamaño pequeño, pero son anchos, tienen un buen chasis y una dirección correcta. Fáciles de conducir y dóciles al volante, se inscriben en curva con facilidad, traccionan bien y resulta ágiles teniendo en cuenta su tamaño y su peso. En definitiva, que son coches claramente urbanos pero que pueden usarse en carretera sin ningún problema. E incluso en autopista donde su velocidad punta limitada a 130 km/h. no debe suponer ningún inconveniente.

En autopista podrían ser un poco más cómodos si estuvieran mejor aislados acústicamente pero se nota que las marcas han buscado abaratarlos al máximo y los ruidos de rodadura y aerodinámicos penetran en el habitáculo de manera más notoria que en otros modelos eléctricos. 

Por cierto que, pensando en posibles futuras normativas europeas, tanto Seat como Skoda han dotado a sus eléctricos con el sistema de mantenimiento de carril, con acción sobre la dirección así como con reconocimiento de señales de tráfico. El control de crucero cuesta 115 euros en el Citigo y 320 en el Seat, aunque dentro de un paquete en el que se incluyen también los sensores de aparcamiento traseros.

¿En que se diferencian?

En Skoda han encargado una parrilla cerrada que da al CITIGOe un aspecto de coche eléctrico más acusado. El Seat Mii Electric es igual a sus hermanos de gasolina, ya extintos.

Logotipos al margen, las diferencias entre ambos modelos son mínimas. Difieren ambos en el frontal, con faros, parachoques y capós personalizados (el Skoda, al tener la parrilla cerrada tiene más pinta de eléctrico), también en las llantas y en los pilotos y parachoques traseros. Dentro cambian los elementos decorativos del salpicadero y las tapicerías

Si nos ceñimos a los precios de tarifa antes de posibles descuentos y ayudas de planes gubernamentales, el Seat, a fecha de junio de 2020, es más barato. Arranca en 17.800 euros para la versión base y en 18.950 para la más recomendable versión Plus con llantas de aleación, faros de día de LED, parabrisas, asientos y retros con calefacción y asiento trasero partido.

En el caso del Skoda existen también dos versiones, la Ambition, desde 18.500 euros y la Style, que arranca en 19.500. Si nos fiamos de sus respectivas páginas web, Seat regala un wallbox pero no la instalación y ofrece de serie el cable para usar ese wallbox, pero tenemos que comprar el de recarga normal de tipo Schuco por 175 euros mientras que el Skoda viene con los dos de serie

En nuestra opinión y teniendo en cuenta las ayudas gubernamentales para este tipo de coches, estos son los primeros eléctricos de compra racional del mercado. De compra o, mejor aún, de renting.

En cualquier caso, estos coches suponen la posibilidad de plantearse por fin un eléctrico a precio razonable ya que, con las ayudas gubernamentales, pueden llegar a costar menos de 15.000 euros. Siguen sin ser baratos, pero teniendo en cuenta lo que ofrecen y el ahorro que supone su uso en relación con un coche de gasolina, empiezan a ser rentables. 

Por lo tanto, son una buena compra o, mejor aún, un buen alquiler porque ambas marcas ofrecen contratos para empresas, autónomos o particulares en muy buenas condiciones y con todo incluido. ¿Y porque os decimos esto? Pues porque comprar está bien, pero la evolución de los eléctricos va a toda pastilla y os puede pasar que, dentro de cinco años, se haya doblado la autonomía de los coches nuevos, haya bajado du precio y vuestra batería haya perdido capacidad de recarga. Y venderlo será complicado. Así que, mejor alquilar y renovar coche a los tres o cuatro años.

Source: autos3

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